Estos son los accidentes sexuales más comunes. Acéptalo, ¡también te ha pasado!

De la cama directo a la camilla, el sexo salvaje a veces termina muy mal, conoce los accidentes sexuales más comunes

Un estudio realizado en Estados Unidos revela que cada año las personas tienen cerca de 112 encuentros sexuales, de las cuales casi un tercio termina en accidente. Medical Insurance revela los accidentes sexuales más comunes.

El amor es un campo de batalla y qué decir del sexo, puede terminar con tirones musculares, huesos rotos y hasta fracturas del pene. A veces, las funciones fisiológicas del cuerpo también nos toman por sorpresa. Hoy develaremos una buena cantidad de accidentes sexuales, algunos pueden ser vergonzosos, otros más bien graciosos, y los menos son los peligrosos.

  1. Gases. Qué tal las flatulencias vaginales, que en realidad no provienen del intestino y por lo tanto no tienen olor. Son producto de la acumulación de gases y obedece a la pérdida de la tonicidad muscular de la misma.
  2. Pérdida de la erección. Si bien al producirse con determinada frecuencia forma parte de las llamadas disfunciones sexuales, un hecho aislado puede resultar en angustia, enojo y vergüenza.
  3. Goteo de los senos. El uso de anticonceptivos orales puede causar el goteo de leche de los senos. Si bien se trata apenas de una cantidad mínima, puede llegar a ser incómodo.
  4. Lesiones en el pene. De los accidentes sexuales peligrosos. Los movimientos bruscos o el uso de determinadas prendas puede originar desde rasguños o heridas leves, hasta fracturas del pene, sobre todo, en relaciones sexuales donde la mujer asume una posición dominante.
  5. Pérdida de orina y flatulencias. A veces, producto de la relajación de esfínteres durante el orgasmo. Una forma de evitarlos es vaciar la vejiga previamente o evitar alimentos que provoquen flatulencias.

A estos, podemos sumar algunos otros accidentes sexuales, tirones musculares, fracturas de nariz, golpes en la cabeza, dedos fracturados, calambres en las piernas, hombros dislocados y las clásicas rodillas raspadas por fricción. De la cama a la camilla, a veces así resulta el sexo.