¿Te mueres de amor? Pues hay una explicación para eso

Todos comprendemos la sensación, y es culpa de tres sustancias

Podemos expresarlo o entenderlo de muchas maneras, pero cierto es que el amor es inexplicable. ¿Pero qué dice la ciencia? ¿Es posible entender qué pasa en nuestro cerebro al estar enamorados? Cuando tenemos esa sensación de morir de amor o simplemente que no puedes dejar de pensar en alguien…¿tiene una explicación científica?

Helen Fisher, antropóloga y bióloga, investiga el comportamiento humano en la Universidad de Rutgers, Estados Unidos, y ha estudiado el amor romántico desde un punto de vista científico.

Para aprender más sobre nuestra necesidad muy real, física, y romántica, existen tres principales sustancias químicas responsables de esa sensación de morir de amor: la dopamina, la norepinefrina y la serotonina.

Las hormonas sexuales comienzan a entrelazarse, siendo las feromonas uno de los principales atrayentes de nuestra pareja, o de sentir esos deseos incontrolables por estar con esa persona que nos vuelve locos.

La dopamina está relacionada con el placer y el neurotransmisor en los juegos de azar, el uso de drogas y también en el amor. Cuando nos enamoramos liberamos dopamina, sintiendo una sensación de euforia o bienestar total, concentrándonos en el sujeto y, sin duda, pasando por alto aquellos defectos aparentes. Si los niveles de dopamina bajan, buscarán los neurotransmisores cerebrales que se relacionen a una sensación bienestar, generando nuevos químicos que serán responsables de la segunda etapa.

La norepinefrina provoca, literalmente, que el corazón lata mucho más rápido que lo normal, que sintamos esa euforia por enfrentar el mundo sin importar nada ni nadie, pero al mismo tiempo nos permite recordar cada uno de los detalles importantes de nuestra pareja.

La serotonina actúa directo sobre las emociones y es responsable del bienestar emocional. Los fármacos antidepresivos son tomados cuando los niveles de serotonina son bajos.

Podría decirse que con el amor uno pierde la razón, y más o menos es cierto, al menos en parte, pues toda esa interacción química que ocurre en nuestro cuerpo a velocidades increíbles puede realmente hacernos sentir que estamos vivos, realizados, satisfechos o, simplemente, felices.

Ahora podemos entender que para el amor es, simplemente, buena química, ¿o no?