Francia tendrá elecciones presidenciales entre terrorismo e incertidumbre

Donald Trump ha apoyado abiertamente a Marine Le Pen

La campaña presidencial más volátil e incierta de Francia se decidirá con un asunto en la mente de los millones de ciudadanos que mañana acudirán a las urnas: el terrorismo. Y ese tema no sólo ha trastocado a los partidos y a la sociedad, también han disparado el riesgo de medidas populistas radicales.

Tras dos años de atentados yihadistas masivos, un país en alerta optará entre el continuismo en la respuesta a la amenaza o una escalada que incluye las restricciones a la acogida de inmigrantes y refugiados. Francia elige entre dos modelos.

Cuatro encabezan los sondeos: el centrista Emmanuel Macron, Marine Le Pen con el viejo partido ultra Frente Nacional, el conservador François Fillon, y el exsocialista y hoy líder de la izquierda alternativa, Jean-Luc Mélenchon.

Mientras el presidente saliente, el socialista François Hollande, no se presentó a la reelección, desde febrero han liderado los sondeos dos políticos que no pertenecen a grandes partidos: Macroncandidato de En Marcha!, y Le Pen, del viejo partido ultra Frente Nacional, y quien ha recibido un apoyo tácito de nada más y nada menos que de Donald Trump, bien conocido por sus discursos agresivos y medidas contra los inmigrantes.

Todo cambió en París el jueves pasado cuando un hombre, aparentemente inspirado o dirigido por el Estado Islámico, disparó contra un grupo de policías en los Campos Elíseos. Mató a uno y él mismo fue abatido después.

Le Pen cree que el atentado confirma sus advertencias sobre el peligro terrorismo y lo que ella llama el “laxitud y la ingenuidad” de las autoridades. Plantea un cambio de rumbo que contempla recuperar la soberanía ante la UE, cerrar la puerta a inmigrantes legales e ilegales, clausurar mezquitas y prohibir grupos islamistas.

El riesgo de Macron es aparecer como el político novato, joven a los 39 años para el cargo y con escasa experiencia ejecutiva, la imagen, alimentada por sus rivales, de que aunque esté bien preparado para gestionar la economía —fue ministro del ramo durante dos años y antes banquero— no lo está para las cuestiones de seguridad y defensa.

Una elección desgastante en tiempos complicados, pero cuyo desenlace comienza mañana 23 de abril en las urnas.